Territorio Doméstico. Gestalt, Feminismos y Movimientos Sociales.

Os compartimos un texto escrito a cinco voces. Recoge la experiencia de lo que la Gestalt puede aportar a los movimientos sociales y a las luchas feministas, desde el propio proceso de las personas que conforman lo colectivo.

Estas mujeres desarrollaron la formación, con una beca para gente que está luchando dentro de distintos colectivos, con el intento de llevar la Gestalt al mundo de lo social, de lo político, de las luchas y los intereses de base y también de llegar a personas que de otra manera no se lo podrían permitir.

Con su aportación, los grupos también se enriquecen y se complejiza el proceso dinámico.

¡Un fuerte abrazo para Territorio Doméstico!

Incluso hicieron un disco, que podéis escuchar en este link.

Aquí os dejamos sus testimonios:

El colectivo al que pertenecemos se llama Territorio Doméstico y es una asociación que agrupa a mujeres de distintas culturas, en acción y en empoderamiento en las luchas y reivindicación de sus derechos laborales, poniendo en el centro el activismo del trabajo doméstico.

Para contribuir a este fin, y gracias a la oportunidad que se nos ha dado de formarnos en Gestalt, nuestro autoconocimiento ha sido fundamental y ha contribuido, de manera inequívoca, a enfocar nuestra mirada primero en lo que somos y luego en qué queremos.

Las muchas herramientas gestálticas nos han permitido ponernos en el centro de nuestras vidas, la de cada una de nosotras, darnos cuenta de nuestro aquí y ahora como mujeres, hijas, madres y abuelas algunas, sanar heridas antiguas de nuestro pasado como niñas, atravesar los dolores no nombrados de los duelos migratorios, tomar conciencia de la melancolía que nos producía lo que allá dejamos e ir reconstruyéndonos de manera más actual, acercándonos a quienes somos aquí y ahora.

Casi todas nosotras hemos constatado el peso de las heridas heredadas y cómo éstas nos restaban confianza y seguridad. Aprender a sanarlas y hacerlo gracias al proceso grupal ha sido un bonito viaje que nos ha traído a este presente que hoy habitamos.

Queremos rescatar algunas de las herramientas fundamentales para nuestro proceso de empoderamiento, que nos son comunes. Una ha sido el poner límites. Hemos encontrado diversas formas de relacionarnos en la familia, en lo social, en lo laboral y en el activismo grupal. Nuestro rol de mujer y trabajadora se ha modificado sustancialmente. Ha sido difícil aprender a tomarnos en consideración, entender que nosotras también teníamos algo que decir y nuestro derecho a ocupar un lugar.

La Gestalt, también, nos ha ayudado a dar importancia a nuestro pensamiento feminista y a seguir luchando por la igualdad y el equilibrio en la forma de relacionarnos con el género masculino. Desde la acción por la igualdad en los derechos y la plena libertad a la hora de elegir cómo cada quien quiere vivir.

Con la seguridad y confianza logradas seguimos avanzando en nuestro propio conocimiento y compartiéndolo en nuestro colectivo con las compañeras que trabajan de internas y no tienen la oportunidad de participar en la formación en Terapia Gestalt.

Todas y cada una de nosotras estamos atravesadas por la Gestalt y valoramos, no sólo lo que nos ha aportado como personas, sino también como colectivo. Y lo que nos sigue aportando en el aquí y ahora.

En la tertulia que hicimos para preparar este escrito estas fueron algunas de las voces:

AMALIA: Participar en un espacio íntimo y seguro me proporcionó herramientas para poder hablar de mi historia personal.

La Gestalt me ha enseñado a trabajar emociones que yo tenía muy dentro de mí y que me proporcionaban temor y dudas sobre quién soy y de dónde vengo. Me ha ayudado a reconocer que la vida es así, y que yo no podía continuar sin sanar heridas.

La oportunidad que me dieron, me ubicó en el aquí y ahora, me mostró que el pasado es eso, pasado, y que el futuro es lo que vendrá, pero que yo, Amalia, tengo y debo seguir hacia adelante creyéndome que Soy y Estoy. He limpiado mis emociones, aunque he tenido que enfrentarme con mis miedos. El estar en Gestalt y recibir todo lo que mes a mes me proporcionaban, me ayudó a crecer y a entender lo que de mi infancia no podía comprender.

Hoy puedo asegurar que sin haber pasado por la Formación yo no sería la actual mujer que soy, me veo y me reconozco yo misma como una persona fuerte, decidida y agradecida. Este conocimiento gestáltico me proporciona el material para que yo, como mujer, madre, amiga y compañera de otros y otras, pueda compartir este crecimiento.

Para mí es importante compartir lo que me transmitieron y estoy agradecida a todos los que conforman y están, día a día, dedicando su tiempo a sanar nuestras vidas.

LUCRECIA: Como mujer, madre y abuela me he dado cuenta que no debo cargar la mochila más de la cuenta. He aprendido a valorarme más como mujer y a ubicar las situaciones diversas apoyándome en un razonamiento justo.

Ahora sé que no solo estoy para la familia y demás, que yo también cuento y quiero dejarme cuidar, porque necesito cuidados. Me he desprendido de esos lazos genéticos que nos atan a nuestros antepasados (vos sois la hermana mayor, sos la madre, la abuela, etc, etc,). Y otra cosa muy importante para mí ha sido llegar a poner límites en mi vida; antes me agobiaba no poder decir no, no puedo; para mí esto es muy significativo ya que considero que es parte de mi cuidado y que de esa manera también cuido a la otra parte.

Viendo los aportes que he tenido por haber pasado la formación en gestalt, me siento muy afortunada y me valoro más como mujer y como persona, y en lo que se refiere a mi activismo, me es más fácil comprender a otras mujeres, respetar sus diferentes momentos, escucharlas de otra forma y cuidarnos más.

RAFAELA: La formación en Gestalt ha significado algo hermoso y potente para muchas mujeres como las que pertenecemos a Territorio Domestico, colectivo de trabajadoras de hogar y cuidadoras, que estamos sosteniendo muchas vidas con nuestros cuidados, pero que muchas veces no nos cuidamos a nosotras mismas.

El paso por la formación ha supuesto una manera de encontrarme a mí misma. Me he dado cuenta de la poca confianza que tenía, he aprendido a valorar más el presente, me he visto como activista feminista, como trabajadora del hogar, como mujer, como madre… y he podido entender cosas que me pasaban desapercibidas. Me ha aportado conocimientos y yo he aportado los míos. Es una gran oportunidad para nuestro colectivo, en el que los trabajos que realizamos no nos permiten a menudo acceder a este tipo de formaciones.

Una de las cosas que más me gusta es el acuerdo que hemos hecho en el colectivo de devolver este aprendizaje y compartirlo después con otras compañeras, como ocurrió el año pasado en el que pudimos acompañar a trabajadoras del hogar internas de otra asociación, con herramientas gestálticas, a abordar temas como el duelo o la soledad, que para muchas de nosotras es el día a día.

MONI: La Gestalt me ha ayudado a darme cuenta de mi rol de mujer y feminista. En esa búsqueda de igualdad y equilibrio en la forma de relacionarme con el género masculino, desde la acción por la igualdad tanto en los roles de una paternidad responsable, como en la búsqueda en la relación laboral de derechos igualitarios y, en el campo sentimental, la libertad de elegir.

Saber qué es ser mujer y aprender a sentir y darme cuenta de cómo me siento ahora son las herramientas que me ha proporcionado la Gestalt. He aprendido a poner límites en lo familiar, social, laboral y en el activismo. He tomado mucha conciencia del cambio en el rol de género que he hecho como mujer, hija, hermana, madre y abuela. Ahora soy más consciente y siento más equilibrio en mi cotidiano caminar.

Y la Gestalt está en el centro de la vida, como la naturaleza que nos rodea y nos llena de energía. Está en mi ser mujer, cuando me cuido y me encuentro conmigo misma.

MARGARITA: Recuerdo, como si fuera ayer, el 13 de octubre de 2015 cuando llegué a la entrevista para empezar la formación en Gestalt.

Pasados tres años, a una semana de mi graduación puedo decir que de esta formación me llevo un gran aprendizaje personal. Por ejemplo, acerca de cómo enfrentar mis miedos, atreverme a decir “no”, poner límites, dejar de sentir culpa y sobre todo lo más importante para mí, vivir en el aquí y ahora.

Llevo en mi corazón los buenos y los malos momentos de esta etapa, grandes compañeros y excelentes tutores.

Incluyo esta experiencia también en mi ámbito laboral, trabajadora de hogar, apoyando a otras compañeras del colectivo al que pertenezco -Territorio Doméstico- a empoderarse y luchar.

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4 respuestas a “Territorio Doméstico. Gestalt, Feminismos y Movimientos Sociales.

  1. Sin duda para mi ha sido muy importante compartir mi formación como terapeuta gestáltico con mujeres de Territorio Doméstico.
    Creo que es muy acertado becar a personas que de otra manera no podrían acceder a esta formación y así enriquecer los grupos.

    Coincidir en el grupo con personas racializadas y con personas en situación de precariedad hace que no nos olvidemos de las desigualdades sociales en las que vivimos y nos enfrenta a los privilegios que cada cual tenemos.

    Muchas muchas gracias a Territorio Doméstico por contar su experiencia y muchas gracias a las escuelas que luchan por una gestalt inclusiva, haciendo posible que colectivos desfavorecidos puedan formarse como gestaltistas.

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