La inutilidad de los miércoles.

En la entrada de hoy os compartimos unos poemas que generosamente nos ha prestado María Castrejón para este blog. Todos ellos pertenecen a su último libro: La inutilidad de los Miércoles. En este libro nos cuenta, “a través del lenguaje poético”, suexperiencia con el dolor que los especialistas en Psiquiatría, en mi caso, etiquetan como TLP (Transtorno Límite de la Personalidad)“.

Os dejamos con las palabras que, de nuevo muy generosamente, ha escrito para compartir esta entrada:

La razón por la que este libro fue publicado y no se quedó en el ordenador (lo del cajón ya no cuela) es porque intento acabar, humildemente y como puedo, con el estigma de las enfermedades mentales, hablar del sufrimiento, empoderar a aquellas personas que sienten distintas y contar mi vida cotidiana, sacar mi rabia para sentirme más fuerte. Con que ayude a una sola persona me daré por satisfecha. Y no tiene por qué haber sido catalogado de TLP, sino simplemente encontrarse en una situación de dolor en esta sociedad que nos propone una felicidad obligatoria. Obviamente, esto no es posible y nos lleva a niveles de ansiedad, depresión… por no cumplir las expectativas. Los poemas son duros como dura es la vida y todo será más fácil si asumimos esta verdad y no nos negamos que el sufrimiento es algo nuestro y debemos ser conscientes de él. La inutilidad de los miércoles está dirigido a todo mundo que tiene miedo, que siente soledad, incomprensión, dolor por cualquier causa. A Cualquiera. Ya que nadie está libre de estas emociones.

Es fuerte decir esto, pero el dolor es más poético que la felicidad. Es larga la lista de grandes poetas suicidas, enfermos… ya que la simbología del dolor es muy potente y nos llega directamente a las vísceras. Quizá sea porque estamos faltos de esta bofetada. Porque el sufrimiento late dentro de cada uno de nosotros y, por eso, estos y estas poetas nos remueven tanto, tal vez no estamos preparados para gestionar nuestro propio dolor. Nadie nos enseña. Es un estigma. ¡Acabemos con él! ¡Gritemos! ¡Lloremos! Que forme parte de nuestra vida cotidiana como lo es la felicidad. Sin miedo.

Mi experiencia es extrema, ya que las personas con TLP sufrimos de una manera terrible debido a nuestra hipersensibilidad. Vivimos sin piel, como yo digo, con miedo a cada gesto, a cada palabra. Pero yo soy quien soy por esto. Y también me ha hecho muy creativa ya que respondo a miles de estímulos. Si no fuese como soy, no existiría La inutilidad de los miércoles y el resto de mis libros, de mis obras artísticas. Y La inutilidad de los miércoles ha ayudado a mucha gente que me escribe dándome las gracias. Quizá esta es mi misión en la vida. Con este terrible coste.

Pero me pongo en pie y me empodero pues esto me hace única. No somos el perfil de Facebook o las fotos de Instagram con hijos e hijas monísimos, o posando al lado del mar. Eso nos hace una masa informe contra la que hay luchar pues todos somos únicos y una de las cosas que nos hace ser así es nuestro dolor. La forma de enfrentarnos a él, las causas. Todo el mundo tiene heridas más o menos profundas, duelos que curar. Eso somos también. ¿Por qué tanto miedo a hablar del sufrimiento?

Yo os tiendo mi mano y mis palabras. Coged lo que necesitéis“.

-0- 
 Tantas veces he querido matarte
cortarte los brazos hasta que un hilo
de sangre apague los supermercados
Lanzarte por la ventana entre las migas
del mantel y que tu cuerpo retumbe en
los oídos de las camareras y que sus
bandejas levemente vibren suene el hielo
en las terrazas donde las personas
fuman cerca de los carritos de bebé
Tantas veces he querido que duermas
para siempre más de cien años sin beso
sin luz y sin palabras lejos de la cocina
Tantas veces te he mezclado friegasuelos
con vino en la última cena nauseabunda
desde el frío suelo hasta el esófago que
arde y se deshace como la arena en los puños
matar es fácil pero quién soporta bajo la luna
el llanto del niño que ha perdido a su madre

-0-

 No me guardes rencor por el grito
es lo que me queda después de
haber nadado en colchonetas azules
No me guardes rencor por la voz que
me salvó en los incómodos asientos
colocados en círculo No me guardes
rencor por el llanto llamé al timbre
para salir de la cárcel de la locura No
me guardes rencor por buscar respuestas
en las redes contaminadas por fotos
de atardeceres No me guardes rencor
si quiero tu voz me enseñaron a hablar
el idioma de los reptiles No me guardes
rencor por las palabras que me dan
y me quitan la matriz cuando vuelo
No me guardes rencor por la letra
con sangre entra en mi cuerpo
y no me guardes rencor mira dentro
el color de los pedazos del tiempo de
las islas pobladas por habitantes
solos No me guardes rencor por
llevarte de la mano al país extendido
por el mundo No me lo guardes
no me guardes en el silencio se me
rompe el cristal y cada fragmento
es un terrible monstruo de agua

-0-

 Tumbada en silencio como
una musa pictórica o literaria
Muda siento el hueso de la
muñeca que se clava contra
el de la mejilla Solo somos
cuerpo y debería existir
un espacio hermoso y soleado
para quienes queremos morir
lleno de mares y mujeres
recogiéndose el pelo
 A cambio hay salas donde
las niñas con gafas vomitan
en cajas de cartón con forma
de hígado las ancianas con
respirador verde intentan
recostarse en sus hijas
que rectas como insectos
llaman por teléfono casi
enfadadas porque ya
es muy tarde Los abrigos
beige dan ganas de morirse
antes Y las suicidas que
soñábamos con el mar
viajamos junto a la sirena
de una ambulancia en la
que también hay instrumental
para niños de menos de
treinta kilos de peso
-0-
 Cada mañana subiendo
la cuesta que me llevaba
a la entrada verde
del hospital psiquiátrico
cogía una flor rosa
de ciudad porque sabía
que cada mañana
estarías allí amándome
con las gafas puestas
mirarías mi flor y
me verías hermosa
entre los anónimos
muebles del Ikea que
nos hacían menos locos
La terapia era abrazarnos
y yo quería follarte
porque estaba sola
y enferma y deseaba
tanto que la flor cayera
al suelo del pasillo o
a la arena del patio
que se magullara
mi espalda mientras yo
me agarraba a tu ancha
espalda con mis antebrazos
acuchillados sentir el frío
suelo por el que caminan
los internos en calzoncillos
y gritan nombres o insisten
en ir a Carrefour a pasar
la tarde Yo que quería
que folláramos en uno
de los bancos paralelos
no repararía esta vez
en la elección del espacio
sentir las astillas en mis nalgas
calientes del verano que
se acercaba para que tú
te fueses El deseo de la enferma
de la flor que se marchitaba
cada día era la felicidad
más grande que se puede
consentir en un lugar en el
que hay que llamar al timbre
Ya no estamos allí y no asesino
cada día una flor urbana
de color rosa pero aún conservo
la rosa negra que me regalaste
cuando nos besábamos y seguirán
lavando las toallas de los internos
y todavía deseo que me folles
en la arena hasta hacerme
sangre como solo puede hacerlo
quien ama y teme a la muerte
quien arranca una flor hermosa
al lado de la carretera sabiendo
que la tirará a la basura mustia
cuando regrese a casa
                           -0-

Pertenezco a la estirpe de las trasquiladas porque me toca la sangre Se me negó el matrimonio se me prohibió la maternidad El último escalón de una sociedad que deja morir a las niñas Soy quien se coloca frente al cadáver de un cerdo o una cabra y viola las normas ancestrales de llegar hasta las vísceras Arranco el laberinto gástrico y mis uñas se llenan de sangre extirpo el hígado y me llueve rojo en los labios No pueden entrar mujeres ni niños en mi casa pero devoráis a mis hijos limpios del dolor de desmenuzar los huesos mientras ríos de sangre fluyen por mis brazos Pertenezco a la estirpe de las trasquiladas que manejan cuchillos y penetran la carne Despojo a los animales de sus pulmones mientras sopla el aire con los pies descalzos en el lodo que me inunda y me hace desmembrada cerda esquilada sin embargo devoráis a mis hijos limpios del trabajo repugnante del pasado Arranco el corazón las venas se vacían y los nervios son de utilidad como los huesos con los que coséis vuestros vestidos Desnuda despojada esquilada fértil y estéril oigo latir sola en mi casa el corazón del cerdo y la sangre de la cabra Vosotros devoráis a mis hijos mientras yo me tumbo en el barro del color del óxido y sueño con espinas dorsales

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