La intervención con agresores de género

“La intervención con agresores de género” es un artículo de Marta Carballo Martínez, terapeuta gestalt. En él nos comparte algunas reflexiones y experiencias que pueden ayudar a profundizar en el conocimiento de la violencia de género, fruto de su trato diario durante 8 años con agresores, que le llevó a escribir su tesina: “Mi experiencia en la intervención con agresores de género. Una mirada Gestáltica y humanista”; que presentó en las Jornadas de la AETG este año 2019.

Según nos cuenta Marta “la conducta violenta en la pareja es un intento fallido de cubrir las necesidades emocionales de seguridad, afecto y valoración que están completamente fuera del foco de la conciencia del agresor(…). Este hombre chantajea, asusta, controla y amenaza frente a las emociones dolorosas no reconocidas, intentando que la pareja sea quien cubra estas necesidades, huyendo de su propia vulnerabilidad no reconocida y rechazada. A mayor vulnerabilidad y necesidad no reconocida, mayor violencia ante la frustración“. Ahora bien, en sus reflexiones nos aclara que “comprender y describir los procesos no significa justificar“, más bien nos “permite encontrar y ofrecer alternativas“.

Basándose en su experiencia con hombres cumpliendo condena por violencia de género, Marta nos muestra una serie de motivaciones de la violencia que aportan perfiles de maltratadores (narcisista, antisocial, borderline, obsesivo, codependiente y evitador) y propuestas de trabajo concretas, “atendiendo a los tres pilares de la Terapia Gestalt: presencia, consciencia y responsabilidad“. A esto añade, en una mirada más global a la sociedad, y como propuesta para la prevención, la huída de estereotipos de maltratadores: “reflexionemos en profundidad sobre el proceso emocional que genera la violencia de manera que nuestros chavales adolescentes puedan identificarse con esos procesos y pedir ayuda o plantearse un cambio. Para prevenir la violencia propongo reflexionar sobre cómo normalizamos relaciones instrumentalizadas donde la otra persona sólo existe en función de mis propias necesidades, no sólo en el ámbito de la pareja, sino en toda la sociedad en general“.

También nos habla de la eficacia de la intervención, a través de un estudio que muestra “datos comparativos entre el grupo experimental y un grupo control, datos de reincidencia o datos sobre las variables psicológicas que cambiaron después del tratamiento, como por ejemplo: menos actitudes sexistas, menos conductas de abuso emocional, más empatía, mayor asunción de responsabilidad o menos impulsividad y hostilidad“.

Marta, así, nos dice: “Sé que el tratamiento a agresores genera dudas y controversias pero a día de hoy hay datos objetivos que apoyan la eficacia de la intervención más allá de las ideologías o las diferencias de opinión sobre a quién deben ir dirigidos los recursos disponibles“.

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