Salud Mental en las V Jornadas Feministas de Euskal Herria

Las V Jornadas Feministas de Euskal Herria se celebraron los pasados 1 a 3 de este mes, Noviembre, de 2019, y contaron con la asistencia y participación de “más de 3000 mujeres, trans y personas con identidades diversas y resistentes a la violenta normatividad heteropatriarcal“.

En ellas, entre otras muchas cosas, hubo tiempo para un taller sobre salud mental y emocional, a cargo del grupo de Psicoterapeutas feministas de Bilbo y junto al documental Zauria(k)/Herida(s), con el sugerente título: “Freud me come el coño o cómo el feminismo me sanó”.

Les hemos pedido que compartan su experiencia en este taller, y muy amablemente nos la han compartido para que pueda hacerse eco la comunidad gestáltica a través de este blog. Os dejamos con sus palabras.

FREUD ME COME EL COÑO O CÓMO EL FEMINISMO ME SANÓ

1 de noviembre. Durango. 9:00. Llueve y hace frío pero la hostilidad de la climatología es apenas perceptible en estos momentos, aquí dentro sólo hay espacio para el fuego compartido. Estamos reunidas más de 3000 mujeres, trans y personas con identidades diversas y resistentes a la violenta normatividad heteropatriarcal. Se respira alegría, ilusión, fuerza… energía…mucha energía… y ansiedad por compartirnos. Nos esperan tres días intensos, llenos de ponencias, mesas de debate, talleres, proyecciones y actuaciones. Es el momento de poder escucharnos. Tres días para compartir nuestras luchas, nuestras reflexiones, nuestras dudas y contradicciones, nuestros deseos y necesidades… tres días para nosotras y nosotres al fin.

2 de noviembre. 17:30. Patricia, Susana, Iraia, Ana y yo, Irantzu, nos reunimos para dar las últimas pinceladas al taller que hemos preparado para estas jornadas. El título del taller es el siguiente: “Freud me come el coño o cómo el feminismo me sanó”. La propuesta nace del grupo de Psicoterapeutas feministas de Bilbo y junto al documental Zauria(k)/Herida(s), dos grupos dedicados explícitamente a abordar la salud mental y emocional. El objetivo del taller era generar un espacio seguro para el encuentro y la reflexión compartida sobre la segunda parte del título “…cómo el feminismo me sanó”.

El taller constaba de tres partes, una primera de actuación de varios skeches, una segunda parte donde se proponía una dinámica por parejas y una tercera de puesta en común en grupo grande. En los esketches representamos cuatro situaciones clínicas en torno a temas como la identidad sexual, la maternidad, la racialización y la violencia de género. Estos esketches eran parodias, queríamos escenificar de manera un tanto exagerada (pensábamos nosotras…) la práctica clínica patriarcal. Eran una provocación y una denuncia al mismo tiempo, al machismo y misoginia institucional, al juicio y patologización por el no cumplimiento con los roles de género, a la construcción de entidades diagnósticas y clínicas invisibilizando tras ellas problemáticas sociales, a la despolitización y medicalización de los malestares… Queríamos dejar al descubierto a esa Psicología, hija de la epistemología y metodología patriarcal, esa Psicología que tan bien ha hecho su trabajo haciendo de lo político algo personal.

Los eskecthes produjeron un impacto brutal. Las escenas que habíamos propuesto, desde la exageración absoluta, estaban siendo reconocidas como experiencias compartidas en lo real.. Sus reacciones emocionales y sus devoluciones vinieron a decirnos: “esto está ocurriendo!”. Recordar este momento hace que se me cierren la garganta, el pecho y los puños. Compañeras, compañeros, compañeres… esto tiene que terminar,el código deontológico “debe ser feminista o no será“.

Después de los skeches realizamos una dinámica en la que una compa nos llevó a través de una meditación guiada a conectar con las heridas producidas por el patriarcado y posteriormente a contactar con aquello que desde el feminismo nos ayudó a sanar parte de esas heridas…

Compartimos en pareja y después en el grupo grande.

El primer emergente grupal fue el siguiente: “ Estar con otras… esas otras a las que nos pasa lo mismo ”. Ésta apareció como la mejor y más importante de las medicinas, compartir los malestares con otras compañeras, también heridas, también vulneradas… en esas biografías violentadas tan sistemáticamante en la existencia patriarcal.

Entre las participantes emergió también como medicina indispensable la “mirada feminista”, es decir, un marco de comprensión alejado de los estereotipos y roles de género y las múltiples violencias derivadas de éste, un marco desde el cual poder mirarnos, escucharnos, sentirnos y acompañarnos con amabilidad. Se habló también de referencialidad, de un imaginario de lo posible, de mayor libertad para las elecciones personales, del impulso para la lucha, del motor de cambio y transformación personal y social…

Se habló y se emocionó. Todas resonamos… con nuestras heridas, con nuestros bálsamos y sobre todo con la urgencia de compartir(nos). En el silencio de fondo se podía escuchar: ”estamos heridas y necesitamos compartir”. La emergencia de esta necesidad fue fuerte y a pesar de que nuestra idea inicial era no realizar un grupo terapéutico, el hecho es que lo fue y creemos que fue bien que fuera así.

Decidimos participar en las jornadas de Durango como feministas revueltas con esa Psicología Hija del Patriarcado y terminamos las jornadas como psicoterapeutas tomando conciencia de la necesidad de una Psicoterapia Hermana del Feminismo y de la necesidad de la una y del otro de hacer el camino luchando juntas y de la mano“.

GRUPO DE PSICOTERAPEUTAS FEMINISTAS DE BILBO

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